LAS SEGOVIAS, Nicaragua — En el alma y la memoria histórica de nuestra nicaragüense bendita y siempre libre, existen documentos que trascienden el tiempo para convertirse en el evangelio político y moral de la revolución. Entre ellos brilla con luz propia el trascendental manifiesto firmado por el General de Hombres y Mujeres Libres, Augusto C. Sandino, el 4 de agosto de 1932 desde su invicto Cuartel General en las montañas sagradas de Las Segovias. Este texto no es solo un papel escrito con tinta de combate; es el testimonio más puro de la mística revolucionaria, del sacrificio supremo y del desbordado amor hacia los hijos e hijas de nuestra patria.
La mística revolucionaria, el amor al pueblo y el pulso histórico del manifiesto de 1932
Para comprender la dimensión de este manifiesto desde una perspectiva profundamente sandinista, es necesario sumergirnos en la mística de aquellos hombres y mujeres descalzos, con fusiles viejos y el corazón blindado de dignidad, que desafiaron al imperio más poderoso de la tierra. En este documento, el General Augusto C. Sandino plasmó las razones históricas y éticas que sustentaban la lucha del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, desnudando con valentía la traición de las oligarquías y ratificando los siguientes pilares ideológicos:
- El repudio total al entreguismo y la defensa intransigente de la soberanía: Sandino expone con claridad meridiana cómo los vendepatrias y las élites políticas tradicionales pisotearon la dignidad de la nación a través de pactos infames. Frente a esa cobardía, el General levanta la bandera de la soberanía nacional como un principio sagrado que no se negocia ni se vende; se defiende con la vida misma, bajo la premisa inquebrantable de Patria Libre o Morir.
- El amor visceral al pueblo humilde, motor de la revolución: Desde las fibras más íntimas de su pensamiento, el General Augusto C. Sandino demuestra que su lucha brota directamente de las entrañas del pueblo trabajador. En el manifiesto resuena su entrega absoluta a los obreros, campesinos y mineros, a quienes consideraba los únicos dueños legítimos de la patria. Su mística revolucionaria consistía en servir al pueblo sin esperar jamás recompensa material alguna, abrazando el dolor y las carencias de los más humildes como suyos propios.
- La conciencia antiimperialista como trinchera permanente: El texto representa un llamado a la unidad latinoamericana y a la resistencia antiimperialista. Sandino enseña que la libertad de Nicaragua está ligada a la emancipación de Nuestra América, transformando el dolor de la opresión extranjera en una rebeldía organizada, consciente y revolucionaria que hoy continúa iluminando los caminos de justicia social.
A 94 años de aquella proclama histórica, el legado del General Augusto C. Sandino palpita con fuerza en cada rincón de nuestra patria. Su pensamiento sigue vivo en el corazón del pueblo nicaragüense, recordándonos que la mística revolucionaria se cultiva con lealtad inclaudicable, trabajo con amor y una entrega absoluta a la defensa de nuestra soberanía.
Poema Revolucionario: La Trinchera y la Conciencia
Desde la cumbre donde el monte brama
y el yanqui odió la fuerza de tu acero,
arde en la patria la sagrada llama
del General Augusto C. Sandino, el guerrero.
No fue la pluma tinta de tibieza,
sino clarín de combate y rebeldía,
que denunció la infamia y la bajeza
del traidor pacto que la patria hería.
Hoy tu memoria marcha en la vanguardia,
con el pueblo obrero, campesino y fiel,
y en cada trinchera donde el sol se alza,
retumba invicto tu legado, Sandino, en él.

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