- El 11 de agosto de 1985, las comunidades del sector oeste de Achuapa sufrieron uno de los episodios más cruentos del conflicto armado de los años ochenta, 12 campesinos e integrantes de la resistencia popular fueron cruelmente asesinados en Cayuya y Monte Frío, tras una jornada de persecución y terror sembrada por fuerzas contrarrevolucionarias.
La historia de los pueblos rurales de Nicaragua guarda cicatrices profundas que el tiempo no borra, sino convierte en memoria colectiva. A pocos días de cumplirse un nuevo aniversario, el recuerdo de la tragedia ocurrida en agosto de 1985 en las comarcas del sector oeste del municipio de Achuapa (comprendiendo localidades como Cacao, Carrizo, El Barro, Cayuya, Monte Frío y La Pimienta) permanece vigente como símbolo del dolor y la resistencia campesina.
El preludio de la desesperación en las montañas
A mediados de agosto de 1985, los cerros de Achuapa y El Sauce fueron escenario de intensas operaciones militares. El Ejército Popular Sandinista (EPS) logró asestar un certero golpe a las fuerzas de la contra, tendiendo un cerco estratégico que bloqueó su ruta de escape hacia la frontera con Honduras.
En medio de la presión militar y la desesperación táctica, los grupos armados emprendieron una violenta retirada a través de las comunidades rurales del sector oeste. En su paso, sembraron el terror, irrumpiendo en las propiedades y secuestrando a pobladores humildes bajo la sospecha de colaborar con el proceso revolucionario o simplemente por encontrarse en su camino.
El horror en la comarca Cayuya
El punto más trágico de aquella ofensiva ocurrió precisamente el 11 de agosto de 1985. En la comunidad de Chico Pipe, específicamente en el sector conocido como Cuyuya, se consumó uno de los crímenes más despiadados e inhumanos de la época en la región.
En ese lugar fueron ejecutados 12 campesinos que habían sido plagiados horas antes en distintas comarcas del trayecto. Las víctimas de esta masacre fueron identificadas como:
- Daniel Martínez
- Juan Aráuz Lagos
- Guillermo Reyes Casco
- Antolín Reyes Casco (hermano)
- Miguel Reyes Casco (hermano)
- Eligio Rocha Hernández
- Arístides Manjarrez Vallejos
- Benedicto Sorto Herrera
- Victoriano Aráuz Reyes
- Paulino Velásquez M.
- Eugenio Espinoza Galeano
- Mamerto Chévez Rodríguez
Tras el horrendo crimen, los cuerpos de los campesinos fueron sepultados de manera clandestina en una fosa común a la orilla del camino que conduce de El Barro a Monte Frío, marcando un hito de luto imborrable para las familias achuapeñas.
La furia extendida en Monte Frío.
Lejos de cesar la violencia, la ruta de repliegue continuó cobrando vidas humanas. Con la misma saña, el grupo armado avanzó hacia la comunidad de Monte Frío, donde irrumpieron para atemorizar a sus habitantes y segar la vida de dos destacados defensores de la causa popular:
- Antonio Guevara Espinoza
- Miguel Ángel Morazán, reconocido líder campesino fuertemente comprometido con la Revolución, activo militante de los Comités de Defensa Sandinista (CDS), miliciano y dirigente de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG).
Memoria y dignidad campesina.
La masacre de Cayuya y Monte Frío no es solo la crónica de una atrocidad bélica, sino el testimonio del enorme tributo en vidas humanas que pagó el campesinado nicaragüense durante el conflicto de los años ochenta. Hoy en día, los nombres de estos héroes y mártires se levantan desde la memoria histórica local como un recordatorio permanente de la defensa de la justicia social, la tierra y la soberanía popular en el occidente de Nicaragua.

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